miércoles, 5 de septiembre de 2018

Preparadas, listas… ¡YA! La experiencia de la maternidad

El cuidado de una madre como tal hacia su bebé comienza en el embarazo, incluso si ya tienes clara la búsqueda de un bebé, desde esa misma búsqueda. Esto no tiene que ser indicativo de sufrimiento ni menos disfrute sino de CONSCIENCIA. Las mujeres sufren una serie de cambios durante los nueve meses del embarazo, y claro, me encantaría poder enumerarlos uno a uno, pero lo cierto es que cada persona es un mundo y eso mismo hace que se recojan en libros multitud de síntomas diferentes que puedes padecer o no, problemas que puedas tener o no, beneficios que puedas obtener, o no.
 
Supongo que todo depende de la persona, el estilo de vida que llevamos y la genética que traemos de nuestro sistema familiar.
 
 

Puedes cuidarte siguiendo los pasos básicos que hoy en día encuentras en casi cualquier revista, libro, blog o página web y experimentar cómo reacciona tu cuerpo a cada uno de ellos, o puedes dejarlo en manos de la suerte… ¡no te lo recomiendo! Sobre todo porque la consciencia ya no te pesa por ti sola y como te verás después de vivir el embarazo, sino por tu bebé y lo que pueda sufrir.
Una de las dos cosas más importantes a tener en cuenta, una vez estás embarazada, es el cuidado de la piel. La piel en general sufre un estiramiento como mínimo en la zona de pechos y abdomen. Con la subida de peso, dependiendo de la persona, la piel de muslos, glúteos y brazos también se elonga.
-          Para evitar estrías y deformaciones es importante utilizar cremas ricas en aceite de rosa de mosqueta y vitamina E.
-          Ejercitar la musculatura durante el embarazo y tras el parto con deportes como la natación, yoga, Pilates y caminar o correr (según tus rutinas) hace que se fortalezcan tus músculos.
 
 
-          Utilizar sujetadores y ropa adecuada a la talla real para evitar prendas que corten o aprieten demasiado.
-          Aprender a gestionar el movimiento de los músculos abdominales y del tronco para evitar lesiones comunes durante la gestación como la lumbalgia, diástasis o problemas de suelo pélvico.
-          La piel de la cara también se vuelve más fotosensible, así que es importante utilizar fotoprotectores adecuados para embarazadas a diario y productos que tengan los menos tóxicos posibles durante este período.
 
El otro tema, y no por ir en segundo lugar menos importante, es la alimentación. No iba a ser menos en este blog, y es que, después de muchas mesas redondas donde no para de discutirse si la alimentación realmente afecta a la formación y desarrollo durante los nueve meses del bebé me gustaría decir abiertamente que esa cuestión casi, es lo de menos cuando hablamos de una madre que quiere seguir viéndose “en forma”, joven, guapa y atractiva después de vivir esta emocionante aventura.
 
Es evidente que tu movimiento afecta positivamente a la oxigenación de tu cuerpo y por consiguiente a la del bebé, eso es indiscutible, así que para poder moverte hasta el último momento y tener más calidad de vida siempre será adecuada una buena alimentación.
Pero, ¿Qué engloba eso de una buena alimentación?
Así, de manera escueta y sencilla, incluir en tu alimentación semanal:
-          Verdura y fruta a diario y en varias ocasiones, cumpliendo al menos 5 piezas. La clave es variarlas a menudo.
-          Cereales integrales a diario para evitar el estreñimiento y limpiar bien el organismo de restos.
-          Frutos secos y semillas oleaginosas a diario, que por su sabor neutro podemos añadir a comidas saladas y dulces.
-          Legumbres al menos 2-3 veces en semana, en formatos ligeros y saludables para poder digerirlos de manera sencilla.
-          Proteínas animales o vegetales a diario para complementar vitaminas y minerales fundamentales del resto de los grupos de alimentos.
-          Grasas provenientes del aceite de oliva virgen extra, aguacate, aceite de coco, etc.
*Si tienes los recursos necesarios para llevar a cabo este tipo de alimentación no esperes más. Si crees que te falta información para completar una alimentación completa, limpia y saludable no dudes en consultar con un nutricionista que pueda ayudarte a gestionar estos meses. De seguro, te servirán para el resto de tu vida.
 

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