lunes, 24 de abril de 2017

El Rifeño, un restaurante ancestral.

Hace unos días tuve el placer de disfrutar de un súper regalo, una cena en un restaurante que ya he probado en otras ocasiones pero no en la ubicación que se encuentra ahora.
El Rifeño abrió sus puertas por primera vez en San Felipe, allí estuvo 4 años. Lo cerraron para trasladarse a un lugar más cercano a la ciudad y el centro comercial Monopol parecía un buen lugar…. Estuvieron abiertos durante 2 años pero este restaurante se ve a la legua que prepara comida casera y necesitaba algo más pequeño, más cuidado y tranquilo. Por fin encontraron un local en Vegueta, concretamente en la Calle Pelota, una calle peatonal en medio de un barrio de Las Palmas de Gran Canaria cerca del museo Colón, de la Catedral y con mucho encanto. Desde el principio supieron que habían encontrado un lugar acogedor, familiar y en un lugar emblemático de esta ciudad.
 
Y muchos se preguntarán… ¿Y qué se come en El Rifeño?


Pues comida bereber, una gastronomía ancestral con rasgos particulares que constituyen el origen autóctono más antiguo de las cocinas del norte de África. La cocina bereber es una cocina rural que recurre en gran parte a los cereales en forma de sémolas de diversos tipos. Usan una gran variedad de verduras, hortalizas mediterráneas, legumbres como las lentejas, garbanzos y las habas. Utilizan también carne y pescado, aunque originariamente solo en comidas festivas. Aunque el aceite de oliva sea la grasa más empleada, la cocina bereber también utiliza mantequilla.
 
Los platos son especiados preferentemente con canela, comino y pimentón, entre otros, y elaborados con plantas frescas como el cilantro y la hierbabuena. Muchas preparaciones, tanto dulces como saladas se hacen a base de almendras y se enriquecen con dátiles y uvas. Los postres son endulzados mayoritariamente con miel y aromatizados con esencias florales.
Bueno… ¡Al lío! Que querrás saber qué comí y con esta descripción con la que empiezo, saber que pinta tenían los platos.
En primer lugar, cuando entras al restaurante parece que te teletransportas a algún lugar de África. Los colores, los detalles de la madera, la vajilla cada detalle hace sentir que estás allí.
Cuando vi la carta no sabía muy bien qué pedir, todo lo contrario de lo que me suele pasar cuando voy a algún restaurante de comida extranjera. Aquí me atraía absolutamente todo lo que leía pero, finalmente, me decidí por:
Primer entrante à La siesta del ceviche
Una lasaña de calabacines con láminas de pescado crudo marinado con el propio ceviche, forjado con unas láminas muy finas de mango, albahaca y secreto de regaliz. Un plato fino y elegante al paladar. Una exquisitez donde no sobraba ningún ingrediente, en vez de eso algunos ingredientes resaltaban los sabores de otros. En resumen,… ¡se me hizo corto!
 
Segundo entrante à Nuestro rollito.
¡AY MADRE MÍA! No voy a mentir, ya lo había probado en otras ocasiones pero necesitaba volver a comerlo. Es de esas comidas poco habituales que guardas con muy buen recuerdo, así que desde que me enteré de que volvía a El Rifeño, ya sabía que lo pediría.
Se trata de un rollito hecho a base de pollo picado y condimentado con un ligero toque de especias y frutos secos bañado con salsa de miel y curry. También existe en versión vegetal y cuando vayas ¡TIENES QUE PEDIRLO!. Es un plato diferente y armonioso. Las especias no molestan a un paladar poco acostumbrado, los frutos secos con el pollo en este caso crean una combinación idílica y la salsa es el colofón final a esta explosión de sabores.
Por cierto, me encanta el toque de las semillas de sésamo por encima en poca cantidad porque cuando te toca en un trozo la mezcla de sabores combina genial.
 
Como plato principal à Cuscús con calducho.
Un plato cocinado a fuego lento con el vapor del caldo de verduras y de la carne. Y se nota cuando lo pruebas… Un sabor intenso pero que desaparece rápido. Se presenta en un recipiente de barro precioso con el cuscús en el fondo y las verduras y el cordero por encima. Para mí este plato podría comerlo prácticamente todos los días. La verdura está en su punto de cocción, la carne guisada me encanta, me recuerda a mi niñez cuando mi tía Tina y mi abuela María me cocinaban la carne junto con el potaje que me hacían. Y el cuscús siempre lo he comido en casa, desde que tengo uso de razón, así que se vuelve para mi cultura alimenticia un plato 10.
 
El Tajín también es un plato típico de la cocina bereber, cocinado en barro a fuego lento con verduras o cebolla caramelizada y carne. También lo he probado y es exquisito.
Un buen amigo que entiende mucho de cocina bereber y al cual le agradezco la aportación de la información, se enteró de que iba a disfrutar de este regalo y llamó al restaurante para que nos sirvieran un fantástico té bereber con pastas. ¡Muchas gracias Sawe!
 
Aunque estoy acostumbrada a tomar el té sin endulzar (y en esta cultura se endulzan muchísimo), reconozco que este té está buenísimo. No quedó ni una gota en la tetera. Los dulces son muy delicados y acompañan muy bien el té para finalizar la comida.
 
 
Termino este post concluyendo lo siguiente….
Si vives en Las Palmas o estás de paso tienes que probarlo.
Yo repetiré siempre que vuelva.
El sitio nuevo, todo un acierto!
¡¡¡¡Nos vemos pronto Restaurante El Rifeño!!!!


 

2 comentarios:

  1. Buenos días,Lucía.Muchas felicidades por tu blog, suelo seguirlo, así como todo lo que publicas en Facebook sobre nutrición.
    Últimamente oigo hablar mucho de los beneficios de consumir moringa y me gustaría saber tu opinión al respecto. Muchas gracias por tus valiosos consejos

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  2. ¡Buenas tardes Felipe! Y muchísimas gracias por tus elogios... me lo apunto como posible tema para el blog.

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