viernes, 30 de diciembre de 2016

Intolerancias Alimentarias

En los últimos 10 años las intolerancias alimentarias se han duplicado. En total, sumando datos de diferentes estudios poblacionales se estima que hay 140 millones de personas con alergias e intolerancias alimentarias.
 
 
Existen 3 tipos de intolerancias alimentarias;
 
1- Intolerancia alimentaria que afecta al metabolismo.
2- Alergia alimentaria que compromete al sistema inmunitario.
3- Reacción adversa a un alimento provocada por una intoxicación alimentaria, una aversión psicológica a un alimento o por una intolerancia a algún ingrediente del alimento en sí.
 
Una intolerancia alimentaria es aquello que ocurre cuando un alimento no es tolerado o asimilado por el organismo y esto puede ser debido tanto a un problema fisiológico como a una carencia digestiva, enzimática o metabólica. El alimento sale del cuerpo sin haber sido digerido, con las consecuencias negativas que eso implica.
 
Más alérgicos alimentarios… ¿Debido a qué?
Existen muchas hipótesis al respecto y aquí les voy a hablar de aquellas que cobran más fuerza y lógica.

En los países industrializados, Europa, por ejemplo, en las últimas décadas se le ha dado mucha importancia a la protección del sistema inmune.  Existe una fuerte prevención del organismo frente a infecciones con innumerables vacunas y un cuidado excesivo de la higiene. Esto ha modificado la forma de actuar de nuestro propio sistema de defensa.
La alimentación de la madre durante la gestación del bebé y la extrema rapidez con la que actualmente se introducen nuevos alimentos en la dieta del bebé. Si es muy pronto el niño no tiene el intestino preparado para la digestión.
 
 
Una de las teorías con más sentido común y que se menciona más a menudo es la SOBRE-EXPOSICIÓN al alimento. Aquí no sólo hablo de lo malo, sino también de lo bueno. Actualmente, la sobre-exposición no suele ir relacionada con alimentos muy sanos, sino que por el contrario la industrialización pone al alcance de nuestra mano, todos aquellos alimentos modificados y generalizados para diferentes culturas con un mismo criterio. El índice de intolerancia a la lactosa en países que han sido ganaderos durante años y que generación tras generación han consumido lácteos son aquellas zonas donde hay un menor índice de intolerancia.
 
En el caso de la intolerancia al gluten el elevado consumo de gluten, ya no sólo el gluten original del cereal sino el que aparece también modificado genéticamente (transgénicos) en los alimentos que consumimos, explica los elevados porcentajes de celíacos. Los alimentos ricos en gluten que consumimos hoy en día contienen más gluten del que consumían nuestros antepasados. Concretamente, se consume más cantidad de gliadina, que es la que confiere al pan y las masas esa elasticidad plástica que tanto nos encanta y evita que se desmigue.
No podemos desvalorizar la gran importancia que tiene el componente genético, por lo que conocer nuestro árbol genealógico puede ser de gran ayuda.
La diferencia que existe entre la alergia y la intolerancia, es que la alergia es más peligrosa por los síntomas que desencadena: picor, ardor, prurito, molestias digestivas, tos, problemas respiratorios… pudiendo llegar al shock anafiláctico.
En la alergia se detecta una proteína no reconocida y esto da lugar a una serie de reacciones en cadena, entre ellas la producción de anticuerpos aumentando la histamina entre otras sustancias.
Los alérgenos más comunes son la leche de vaca, huevos, soja, trigo, crustáceos, frutas, frutos secos y cacahuetes.
En la intolerancia sólo se manifiestan síntomas digestivos como náuseas, diarreas, dolor, hinchazón y molestias gastrointestinales.
Las intolerancias más comunes son a la lactosa y al gluten.
 
*Actualmente, también hay intolerancias y alergias a diferentes sustancias químicas y aditivos.
*Las reacciones que se desencadenan pueden aparecer hasta las 72 horas después de haber consumido el alimento, así que cuando sospechemos de algún alimento volvamos la vista atrás al menos este tiempo.
Debemos saber que existen diferentes grados de intolerancias y alergias. Cada persona proviene en un 50% de su padre y en otro 50% de su madre, por lo que somos seres únicos. Personalizar, indagar y conocernos a nosotros mismos y a nuestros antepasados nos lleva a aumentar el diámetro de nuestra conciencia.

Lo primero que debemos hacer si sospechamos que podemos estar sufriendo alguna alergia o intolerancia, es ir al médico especialista.
Hoy en día, existen pruebas para detectar este tipo de problemas con resultados muy certeros y estudios clínicos que avalan dichas detecciones. Por estos avances, hemos conseguido disminuir tímidamente el número de afectados.
Vivir sin detectar nuestras intolerancias nos puede desencadenar ciertas patologías o, incluso, empeorar el estado de las mismas.
¿Cómo puedo saber qué estoy comiendo con cada alimento proveniente de la industria?
Pues la manera más fiable es leyendo el etiquetado. La Unión Europea está regulando la legislación porque aún no hay una normativa específica al respecto. De forma voluntaria, ya hay muchos fabricantes que declaran todos los ingredientes en el etiquetado incluyendo los alérgenos más comunes y citados anteriormente.
Buscar nuestro propio equilibrio es pieza fundamental para vivir saludablemente.
¿Quieres saber cómo encontrar tu equilibrio?
Comienza por no disminuir los mínimos ni superar los máximos de tu dieta diaria, es de esta forma como podrás valorar tus sensaciones en cada comida.

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