miércoles, 24 de agosto de 2016

Vacaciones healthy, ¿por qué no?


Con motivo de las jornadas gastronómicas a cargo del chef Jordi Esteve del Nectari Restaurant (1* Michelín), he pasado un fin de semana en el complejo turístico del sur de Tenerife, Iberostar GrandHotel El Mirador acompañada por mi marido.
Un hotel idílico, sólo para adultos, donde se respira una tranquilidad absoluta y un servicio acorde a su categoría.

 
Personalmente, he tenido la sensación de haber hecho un paréntesis en el tiempo, centrándome en las sensaciones espirituales que me ha transmitido la estancia tanto físicamente como al paladar.


En cuanto llegamos al hotel, acalorados del viaje, nos dimos un baño en la piscina y nos dispusimos a tomar un poco el sol. Rápidamente se nos acercó nuestro amigo Milan para explicarnos todos los servicios de los que disponíamos por alojarnos en la zona de “La Balconada”, entre los que se encontraba un bar self-service con refrescos, agua, cafés (nespresso) y tés (orgánicos <Bio3>), fruta fresca y pastas.
Nos acercaban un cóctel a media mañana y un detalle dulce o salado a media tarde.

Disfrutamos de las virtudes del hotel, y bien que lo hicimos… jejeje! Pero llegó la hora de comer y… ¡No queríamos salir! Así que pedimos nuestro primer room service desde la cama balinesa, pedimos una espectacular paella mixta con marisco para dos personas. Y es más, como una imagen vale más que mil palabras…
 
Y llegó el momento… Nos tocaba ponernos guapos para disfrutar de una vez por todas de ese menú del chef Jordi Esteve que me hacía la boca agua. Definiría el menú como algo sutil pero de sabores intensos, con mucho producto del mar (como a mí me gusta) y MUY EQUILIBRADO. De hecho, en el ratito que pude charlar con el chef, me explicó cómo trabaja sus menús con la nutricionista que le asesora… ¡Un punto a su favor!
Mis favoritos ¡Jordi!... el gazpacho y el tartar de gamba, que me parecieron de otro planeta. Les deleito con las imágenes de cada plato y les muestro los nombres…
Croqueta al estilo Mediterráneo (de chimichurri y chorizo).
Crema de patata con perfume de trufa de verano,
acompañado de unas galletitas de algas y pare de mejillones en escabeche.

 
Tartar de gamba panchuda, con cereza, hummus de garbanzo y emulsión de tamarindo.
Gazpacho de bogavante, encurtidos, huevas de caviar,
esterificación de vinagre blanco, sorbete de sandia, jamón y piñones.
Pescado de las costas de Tenerife (mero) con arroz meloso de calamar y cigala.
Cabrito a baja temperatura con espuma de Idiazábal ahumado con mini verduritas y salsa de orejones.
Sweet burguer de postre.... Y vaya burguer...Con su "ketchup" y "mostaza"
que venían siendo salsa de fresa y de fruta de la pasión.

Fue un placer disfrutar de la cena con la responsable de que este hotel funcione a la perfección y su pareja, sin duda alguna, la guinda del pastel para esta velada tan especial.

Adalberto y Fedua (directora del hotel), Jordi Esteve (chef) y nosotros.
Después de este ratito tan agradable, no puedo negar que nos quedamos bastante llenos. Nos bastó un buen paseo por el hotel y por el paseo de la Playa del Duque para irnos a descansar muy agusto… que…ZzZz…. ¡Cómo se duerme en este hotel por favor!


Al día siguiente nos levantamos, descansados y con muchas ganas de seguir disfrutando de las maravillas que nos ofrecía la estancia en el hotel.
 
Quienes me conocen ya se estarían preguntando…. ¿No va a hablar del desayuno?....
OF COURSE!! Mi parte favorita, sin duda alguna. Mido a los hoteles por el desayuno, sí, lo reconozco pero es que soy una auténtica fan del desayuno buffet hasta que me sorprendan con otra cosa… Y bien, Iberostar Grand Hotel El Mirador lo ha hecho!
Una zona privilegiada donde desayunar, Restaurante El Cenador, una terraza con vistas a la Playa del Duque, con desayuno a la carta, con opción a pasar por el buffet y complementar el desayuno a tu gusto… Una maravilla de otro planeta, felicidad absoluta para mí ;-)


Nos recibían todos los días con una copa de zumo de naranja recién exprimido, un café y una cesta de diversos tipos de pan acompañados de unos mini botes de miel, mermeladas y nutella. Y para qué nos vamos a engañar, disfrute de todo y como decimos por Canarias…
¡Me puse fina!

Desayuno a la carta Huevos a la benedictine con salmón y trufa.

Ouuu yeahhhhh! Lo hice!
Crepes del desayuno a la carta con nutella y una preciosa presentación.

 
Para acabar nuestra estancia nos pasamos por el Spa del hotel, que en la sintonía del hotel era tranquilo, pequeño, coqueto, muy limpio y con terapias muy apetecibles. Mi marido prefirió un masaje deportivo y yo… Masaje asiático donde mezclaron técnicas tailandesas y chinas. Esta última parte ya fue, un capricho para la relajación y sensorialidad nuestra, que cómo no, entra dentro de nuestro plan de vida.

 
 

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