miércoles, 3 de febrero de 2016

¡NO a la gripe!

Diario de Avisos
Suplemento DA2
30 de Enero de 2016

Gripes, catarros, resfriados e infecciones respiratorias causadas por diferentes tipos de virus con nombre y apellido son las protagonistas de esta temporada. Concretamente, la gripe suele afectar en torno a un 5% y 15% de la población mundial, datos que inciden mayoritariamente en los jóvenes de entre 5 y 14 años y aquellas personas que superan los 60.

Se nos acumula el cambio de clima (que parecía que no iba a llegar nunca), el estrés del trabajo y de la escuela y, como consecuencia de ello, el sistema inmunitario se debilita estando así más expuesto a bacterias y virus. Y es que todos estamos en el punto de mira de virus de la gripe durante algunos meses, un virus que pese a caracterizarse siempre con los mismos síntomas, suele variar en sus intensidades...

Somos muchos los que pensamos “no me puedo permitir ponerme malo”, caer enfermos nos supone más estrés que el propio de nuestra rutina de trabajo, casa, niños… Ponernos malos o que se pongan malos (nuestros peques) nos rompe los esquemas, nos obliga a cambiar rutinas, buscar “canguros”, intentar sacar el trabajo desde casa (los que pueden), etc.

 “Que tu alimento sea tu medicina y tu medicina tu alimento” Hipócrates.

La fiebre y el malestar físico sólo son señales de que nuestro cuerpo funciona correctamente, de que se defiende. Nuestro sistema inmunitario es capaz de mandar respuestas para identificar al virus como un posible agresor y así, poder liberar anticuerpos para combatirlos. Entonces será mejor, dejar que siga su curso de manera natural y encargarnos nosotros de paliar los síntomas de la mejor manera posible.

Teniendo o no la gripe, habiendo escogido ya nuestro antigripal de referencia, las pastillas y los sprays para la garganta, el extracto de echinácea y propóleo,… ¿Qué papel juega nuestra alimentación en este asunto?

Pues bien, cayendo quizá en los típicos tópicos de los nutricionistas de antaño recomendaremos en primera instancia una dieta saludable y equilibrada, una dieta que nos ayudará a mantener un organismo óptimo para combatir los síntomas que cursen en cada uno. ¿Cómo?

Vitamina C, un antioxidante natural que refuerza el organismo de forma natural, eliminando toxinas que no necesitamos. ¿Dónde? En cítricos, pimientos y verduras de hoja verde oscuro.

La Vitamina A, ayuda a proteger el revestimiento de las vías respiratorias. ¿Dónde? En verduras de color verde oscuro, alimentos de color amarillo, naranja y rojos, además de en alimentos de origen animal como las caballas y el hígado.

La Vitamina B que refuerza el sistema inmune y podemos encontrar en cereales integrales, legumbres, frutos secos y setas. El zinc, un mineral que nos ayudará a reducir la duración del proceso gripal y que podemos encontrar en huevos, espárragos, apio e higos...

Es usual que el consumo de líquidos con los cambios de clima disminuya, pero en este aspecto necesitamos llevarle la contraria a las necesidades de nuestro cuerpo. El consumo de líquidos evita la deshidratación, fluidifica el moco y ayuda a su posterior eliminación a parte de disminuir el nivel de toxinas. Será esencial aumentar también el tiempo de descanso y preocuparnos por tener los pies bien calentitos. En la planta de los pies de encuentran reflejados todos los órganos del cuerpo. Así que hay que evitar el frío en esta zona para favorecer la recuperación.

Pero entre toda la oferta que encontramos en el mercado, ¿qué productos podemos añadir a la cesta de la compra para aumentar las defensas del organismo?

Calabaza, una verdura de color naranja intenso cargada de beta-carotenos que al ser absorbidos por el organismo se convierten en esa ansiada vitamina A y que a la par se ocupa de la eliminación de mucosidad de bronquios, pulmones y garganta. Podemos tomarla de muchas maneras, pero sobretodo recuerda no cocinarla durante demasiado tiempo para que contenga mayor cantidad de propiedades.

Granada, la fruta que enamoró a los árabes al pisar Andalucía. Rica en vitamina C y ácido fólico y tres veces más rica en antioxidantes que el té verde.

Kiwi, según la doctora Blay, coordinadora del grupo de trabajo de habilidades en nutrición de la SEMG, es mejor opción tomar un zumo de dicha fruta por la mañana que mítico zumo de naranja, si de cubrir las necesidades de vitamina C hablamos ya que contiene el doble, a parte de sus beneficios en la mejora del tránsito intestinal.

Cítricos, los alimentos del invierno, naranjas, mandarinas, limones y pomelos aumentarán considerablemente el sistema inmune.

Ajo, el único antibiótico a la venta en un supermercado, el único antibiótico sin receta que trata infecciones respiratorias y combate bacterias y virus (si el sabor u olor te supera, siempre podemos recurrir a las cápsulas de ajo).

Cebolla, fortalece el sistema inmunitario y alivia la inflamación de la garganta. Un estudio publicado por la Universidad de Nebraska confirma que nuestras abuelas y madres han tenido mucha razón al intentar siempre reconfortar nuestros síntomas gripales con una buena sopa de cebolla.

Frutos secos, es hora de olvidar la mala fama que les rodea. ¿Crees que algo que nos da la propia naturaleza puede causar daño o engordar? Las calorías y energía que aportan los frutos secos son elevadas y en invierno nos ayudan a mantener la temperatura corporal. No podemos tacharlos de grasos y calóricos y luego sustituirlos por bollería industrial. Eso sí, no todos son válidos, procuraremos comprar aquellos más naturales o tostados, pero nunca fritos. Almendras, nueces, avellanas y anacardos, entre otros.

Miel, Canarias cuenta con unas mieles de gran calidad que no tienen desperdicio. Un vaso de leche, ya sea vegetal o animal, o una infusión bien calentita, endulzada con una cucharadita de miel…. “es mano de santo”.

Las legumbres se deben consumir al menos una vez a la semana. Este grupo de alimentos se ha reinventado para poder evitar consumirlas siempre en forma de cocidos y salsas grasas, pesadas y difíciles de digerir. Así que merecen otra oportunidad en nuestra alimentación. Si además realizas ejercicio o sueles tener déficit de hierro, consumirlas dos veces en semana sería ideal.

Lácteos, un producto que consumido en la cantidad necesaria, sin abusar, será muy útil en el período invernal. No todos los lácteos son iguales, así que un yogur de buena calidad que se encuentra en envase de cristal, de agricultura biológica siempre será recomendable y, si no, puedes optar por un probiótico de venta en farmacias, bajo el consejo de un profesional.
 
Frutos rojos, frambuesas, moras, arándanos, fresas, bayas de goyi,… grandes aliados en la lucha contra la gripe y el resfriado. Muy ricos en vitamina C y antioxidantes y muy fáciles de introducir en la dieta mediante yogures, batidos, zumos y ensaladas.

Si en estas fechas aún no has caído en las garras de la más común de las enfermedades aquí te dejo consejos esenciales sobre los que basar una compra sana, saludable y con el arsenal necesario para enfrentarte a gripes y catarros.

 

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