sábado, 27 de febrero de 2016

Los Sin-Sin más relevantes.


Diario de Avisos
Suplemento DA2
29 de Febrero de 2016

Como herencia residual de nuestros antepasados más primitivos, tenemos la capacidad de almacenar combustible de una forma ilimitada en previsión de épocas de escasez de alimentos, de frío y de trabajo duro. Actualmente, la cosa cambia comemos cada día como si fuese el último, y además, la mayor parte del tiempo somos grandes sedentarios si nos comparamos con nuestros antecesores. El resultado de todo esto son nuestros tan afamados kilos de más y ese exceso de residuos metabólicos que somos incapaces de eliminar.

Habrá quien lea esto y piense, pues a mí no me pasa porque yo como poca cantidad y si me apetece comer algo de comida basura, la sustituyo por alguna comida principal no superando las calorías diarias que estimo oportuno”. Y, aclaremos, hay un porcentaje considerado de personas que ya ha hecho múltiples dietas y ha aprendido a controlar ciertos aspectos cruciales para no subir de peso pero, aclaremos también, que cuando sustituimos una comida principal de mesa por un cine con sus respectivas cotufas, chocolatinas, golosinas y papas fritas, estamos dejando de ingerir nutrientes necesarios por calorías vacías. Es correcto saber compensar el exceso de calorías pero también es necesario para el metabolismo ingerir alimentos con valor nutritivo en cada una de las comidas principales del día y, por qué no, en las no principales también.
 
Hoy consumimos casi el doble del máximo de sal y azúcar recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), con lo que ingerimos cerca de ¼ de calorías extras sin valor nutritivo. La OMS ha puesto en el punto de mira los malos hábitos de las sociedades modernas y podemos afirmar que un elemento determinante en un estilo de vida no saludable convertido ya en un problema mundial es la alimentación inadecuada, y de forma destacada el abuso en la ingesta de la sal y el azúcar. Se trata de casos en los que la industria alimentaria para conseguir en los alimentos procesados de consumo diario un gusto particular, diferente y más marcado, pero diferenciado de otros similares (de otras marcas) añade gran cantidad de aditivos. Por la particularidad química de estos saborizantes, se permite añadir un 50% menos de sal y azúcares sin que se aprecien diferencias en el sabor del producto. Y nos preguntaremos, ¿Y que se añada menos sal y azúcar no es mejor? Con la acción de la industria de intercambiar sustancias químicas se consigue alterar el umbral de percepción de los sabores dulce-salado, necesitando, cada vez en mayor medida, añadir a las recetas caseras mayor cantidad de sal y azúcar para conseguir el gusto esperado. Terminamos excediéndonos.

¿Alimentos amigos… o enemigos?

Durante años hemos estado convencidos de los beneficios del azúcar pero parece que últimamente está en el punto de mira. Y es que, al igual que otros muchos alimentos, el azúcar ha cambiado. Del origen de un azúcar de caña integral rico en nutrientes hemos pasado al azúcar refinado que sólo contiene sacarosa en un 99%. El azúcar incrementa el aporte calórico, quita el hambre y reduce por tanto la ingesta de alimentos más ricos en nutrientes. Si hacemos un poco de reflexión, sabemos que nuestras madres y abuelas sabiendo o no la explicación, con la intuición que les caracteriza con respecto al bienestar familiar, siempre nos han dicho que las golosinas, chupa-chups y chocolates varios infantiles son para después de comer. Sabio consejo, como siempre.

El azúcar no debe aportar más del 5% de las calorías diarias tanto en niños como en adultos. Nos preguntamos, ¿Pero cuánto es esto? Pues suele ser unas 6 cucharaditas de café ó unos 25 gramos. Actualmente, la media que ronda en Europa es de unos 100 gramos al día, es decir, más del doble de la cantidad recomendada lo que puede desencadenar enfermedades muy conocidas como la obesidad, las caries dentales, acumulación de triglicéridos y/o, la no menos importante en Canarias, diabetes.

Se ha registrado que un 13% de los canarios la padece y que aún faltaría añadir un porcentaje no diagnosticado. Nuestra comunidad autónoma registra el mayor número de complicaciones de esta patología en España. Un indicativo claro de que estamos a la cabeza del consumo de azúcares.

Pero el problema no está únicamente en el consumo de azúcar sino en el exceso de hidratos de carbono que absorbemos diariamente. Consumir pan, pasta o arroz blanco, así como nuestra tan querida papa, conlleva idénticos efectos que tomar azúcar refinado.

La clave para reducir el consumo de azúcar está en:

*Controlar el límite, sabiendo todos los alimentos que nos aportan este ingrediente. Las frutas son una fuente de azúcar, procuremos ingerirla natural y sin azúcar.

*Conocer la cantidad de alimentos no dulces, que contienen azúcares, como salsas de bote o bebidas alcohólicas.

*Aportar cereales integrales, hidratos de carbono complejos que no disparaten tan rápido el índice glucémico (Mezclar en las comidas hidratos de carbono con proteínas es interesante, por la misma razón).

*Aprender a leer etiquetados cuando compramos alimentos procesados. Ser conscientes de los alimentos que ingerimos es necesario para poder controlar si nos estamos excediendo de las cantidades de azúcar recomendado.

*Sustituir el azúcar blanco refinado por endulzantes más naturales como el azúcar de caña integral biológica, melaza de arroz, sirope de ágave o el azúcar de coco.

La sal es un elemento indispensable para mantener el equilibrio de nuestras células y órganos. El sodio (la sal) está presente en casi todos los alimentos de forma natural, es el primer factor por el que debemos de mantener la cantidad controlada si no queremos que se convierta en un enemigo. La sal común o sal de mesa también ha cambiado con los años convirtiéndose en una sal refinada compuesta únicamente de cloruro sódico.

La OMS establece también una cantidad diaria recomendada de 5 gramos al día. ¿Cómo podemos controlar cuánto es esta cantidad y que ingredientes lo llevan? Pues es bien sencillo, cuanto más cocinemos nuestra comida, más podemos controlar que cantidad de sal lleva cada plato o receta. No obstante, deberíamos saber cuánto son 5 gramos de sal en mano, para hacernos una idea de la cantidad que representa. Rebasamos esta cantidad, sobradamente, al día generando peligros continuos de presión alta, mayor trabajo cardíaco y vasoconstricción de las paredes vasculares (de ahí nuestra tendencia a la hipertensión).

La clave para reducir el consumo de sal…

*Cocinar con poca sal para acostumbrar al paladar al sabor real de la comida.

*Quitar el salero de la mesa.

*Aprender a sazonar con hierbas aromáticas como perejil, romero, pimienta y orégano.

*Evitar el consumo de comida precocinada, alimentos procesados y snacks.

*Comprar sal de buena calidad, como por ejemplo, sal del Himalaya, rica en oligoelementos.
 
Los Sin-Sin están en modo ON, pero debemos conocer alternativas y curiosear sobre los alimentos que compramos para controlar lo que comemos. Cocinar más nuestra propia comida sin valer la excusa del trabajo, tiempo, hijos y demás familiares. Todo es cuestión de organizarse.

La responsabilidad sobre nuestra salud es sólo nuestra, así que ¿estás preparado para convertir algunos alimentos en alimentos amigos?
 
 
 

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