lunes, 7 de diciembre de 2015

Primer paso, la compra.

Diario de Avisos
Suplemento DA2
5 de Diciembre de 2015

Hoy en día, los consejos habituales de cómo mantenernos sanos, chocan en nuestros oídos. Son conceptos que llevamos escuchando desde que aprendemos a leer, desde que nos ponemos enfermos por primera vez, desde que nuestras hormonas sufren el primer cambio y a consecuencia cambia nuestro peso corporal, desde que te quedas embarazada, entras en una década diferente y/o mil situaciones más. Ya nos retumban en el pabellón auditivo, nos las sabemos de memoria. Pero, qué debemos hacer para poder entender estos conceptos y cómo debemos ponerlos en práctica, es algo que de momento se nos escapa de las manos. Por eso, como en todo, la mejor forma de entender y actuar es a través del primer paso, ¿cómo podríamos integrar lo que sabemos en nuestra práctica diaria?

Los alimentos son para las personas y seres vivos como la gasolina para los coches. Una frase común dentro del coaching nutricional para poder explicar con claridad que dan a nuestro cuerpo la energía necesaria para funcionar de una forma correcta y adecuada a nuestras vidas. Así, entendemos que si no nos aseguramos de que la gasolina que le ponemos es de buena calidad o se consume en la cantidad adecuada, sencillamente no te sentirás tan bien como podrías sentirte. De ahí, que escuchemos tantas veces que, la dieta es crucial para lograr un buen estado de salud y bienestar.
 
Hablando del primer paso, debemos señalar como el primer paso clave tener noción sobre los alimentos buenos y los alimentos malos, logrando así llenar nuestra despensa con materia prima de buena calidad. Y es que la herramienta básica para cocinar saludable, está en la calidad de los alimentos de nuestra despensa.

La pregunta que tocaría hacernos ahora sería, ¿cómo podemos tener una despensa con materia prima de buena calidad?


Y la respuesta inmediata sería, teniendo en nuestro poder varios conceptos claros, a la hora de ir a hacer la compra.

“Comer de manera equilibrada”, un mítico concepto que nos llega en forma de mensaje continuo a lo largo de nuestra vida. ¿Y si lo unimos a otra frase que nos aclare definitivamente ese concepto? Comer un poco de todo, comer variado en cantidades normales (que aunque nos hagamos los “longuis” con no saber muy bien controlar cantidades, estamos capacitados perfectamente para saber cuándo nos estamos excediendo en cantidad con algún alimento).

Tener una dieta variada es uno de los conceptos más básicos y prácticos a la hora de ir a hacer la compra, ya que solemos caer en la rutina siempre en este momento, comprando los mismos alimentos semana tras semana. Variamos poco y éste hábito nos priva de muchos placeres y perpetúa el desequilibrio alimenticio. En nuestro entorno, es cada vez más usual escuchar que nuestro familiar cercano, vecino o amigo ha desarrollado una intolerancia alimentaria, alergia o sensibilidad debido en gran parte a la repetición consecutiva durante tiempo exponencial de un alimento concreto.

Para luchar contra ello la organización y planificación será nuestra mejor arma. Con la organización sabemos que ganamos tiempo. Y planificar qué comidas vamos a realizar durante la semana, nos llevará a un estado de equilibrio ideal ya que podremos observar plasmado en un papel lo qué vamos a comer durante al menos 6 días, dándonos cuenta de qué grupo alimenticio no hemos añadido, e incluso, si hay alguno que hemos repetido más de la cuenta. Debemos revisar la despensa para saber qué tenemos y que nos haría falta para elaborar los menús pero, sobre todo, revisar la nevera, donde guardamos los productos frescos…
 
Este primer paso de planificación hará que nuestra lista de la compra se convierta en una “lista de la compra inteligente”, económica a la par que nutritiva, donde no nos faltará ningún ingrediente fundamental por el que debamos cambiar nuestra planificación semanal, quedando de más aquellos alimentos que no son necesarios, ni suficientemente saludables para tener en casa. Y es que el mejor truco para evitar meter estos alimentos en la cesta de la compra, es no ir con hambre a comprar. Sin duda, son las pautas más prácticas para aprender a movernos por el mercado o supermercado con facilidad y comodidad.

Es fundamental, saber que debemos acudir a hacer la compra al menos una vez a la semana. Si esto suena demasiado trabajoso, es que en nuestra despensa tenemos demasiados platos prefabricados, síntoma de malos hábitos. ¿Que cómo podemos cambiar esto? Muy fácil y sencillo, surtiéndonos de alimentos en estado natural, alimentos con vida como las frutas, verduras y hortalizas en una cantidad considerable en la cesta de la compra. ¿Y cómo podemos mejorar la calidad? Pues con alimentos poco grasos, como legumbres, o variantes magras de alimentos, como lácteos descremados, proteínas tanto vegetales como animales en más cantidad, que son la premisa básica para la creatividad y el máximo rendimiento del cuerpo. Y pasándonos, cómo no, al cereal integral, ya que comiendo arroz blanco y harinas refinadas sólo obtendremos tristes restos de vitaminas…

Aunque al finalizar este artículo pueda parecer que tu mente puede sentirse en una carrera de obstáculos, si no elevas demasiado tus expectativas y vas implantando cambios poco a poco, conseguirás con total seguridad cambiar ciertos hábitos de vida que sólo sumarán en positivo a tu salud, y como consecuencia, a la salud de las personas con las que convives. Porque, como bien dice mi abuela, dos que duermen en el mismo colchón se vuelven de la misma condición… Y si sobre ese colchón madrugan los domingos cuatro o seis, aún somos más sumando en positivo.

No olvidemos que, la educación nutricional, es básica y vital para una sociedad equilibrada.

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