lunes, 28 de diciembre de 2015

Compensar en Navidad = No ganar kilos.

Diario de Avisos
Suplemento DA2
26 de Diciembre de 2015

 
 
Estamos en medio de las fiestas navideñas, una época del año muy ilusionante para una gran parte de la población y un tanto melancólica para otros muchos…  Y es que, evidentemente, ninguna navidad es igual a otra.

Pero entre tantos puntos de vistas y distintas opiniones al respecto de estas fechas lo que si identificamos como un sinónimo de la Navidad son los excesos. Con tan solo pensar en que se aproximan las fechas cualquier persona comienza a temer por las comidas de empresas, familiares, de antiguos alumnos, el picoteo diario fuera de casa, y un muy largo etcétera. Sin duda época de excesos, excesos económicos, excesos emocionales y, sobre todo, excesos alimentarios.

De acuerdo con los profesionales del sector, la experiencia y los casos cercanos que nos rodean año tras año, llegamos a la conclusión de que este mes y el próximo estarán caracterizados, sin duda alguna, por las subidas de peso. Un aumento considerable de peso que justificamos tanto por la alegría y el carpe diem como por la melancolía navideña. Consecuencias de unas Navidades que posteriormente durante el año sin más olvidamos. Y es que lo más llamativo de estos repetitivos hechos es que tras las fiestas no tratamos de bajar aquellos kilitos que hemos ganado sino que alargamos nuestra figura hasta la siguiente época navideña. Y es así, tan simple y tan complejo, como acumulamos los excesos de grasa a lo largo de nuestras vidas.

“No tengo fuerza de voluntad”.

Cualquier persona que trabaje en el ámbito de la salud, identifica ésta frase como común en el día a día del trato a las personas. Estas fechas, como comentaba, son para un sector de nuestra población una carga pesada, carga que intentamos aliviar recurriendo a cuantiosos malos hábitos como por ejemplo, comer por ansiedad. Está claro que el entorno en el que nos movemos puede influir notablemente para bien o para mal a la hora de conseguir nuestros propósitos en estas fechas. Cuanta más comida tengamos a nuestra disposición, más comeremos, puesto que recibiremos más señales del cerebro que nos incitan a hacerlo. La frase “ojos que no ven, corazón que no siente” podría reformularse de un modo acorde a lo que tratamos: “ojos que no ven, cerebro que no siente tentación”.
 
Si ya llegamos a ser conscientes de lo que supone tener cantidades desorbitadas de comida a nuestro alrededor podemos luchar contra nuestro cerebro y sus señales. Hemos aprendido de una forma casi subliminal a usar la comida como bálsamo emocional,  comemos para sentirnos mejor en un mal momento a sabiendas de que pese a que no nos soluciona el problema sí nos ayuda a sentirnos mejor durante un espacio de tiempo determinado. Pero si de verdad queremos dejar de sentirnos mal, vamos a tener que hacernos cargo nosotros mismos de afrontar nuestros problemas y regular nuestras emociones,  y no dejar esa tarea al chocolate...


Dejando claras algunas pautas para compensar estas fechas evitaremos ganar algunos kilos de más sin necesidad.

No se trata de dejar de comer, ni de comer menos en fechas señaladas como lo son la nochebuena, navidad, nochevieja, año nuevo o, incluso, el día de reyes. La palabra clave será “compensar”. Y en ningún caso tiene que ver con el ayuno ni con saltarnos comidas.

Cuando hablamos de compensar dentro de nuestros hábitos alimenticios durante las Navidades hablamos de mantener las cinco comidas diarias recomendadas, pero hacerlas a base de alimentos sanos, fácilmente digeribles y con la carga nutricional necesaria.

Y es que una de las pautas a subrayar es que estas fechas no deben cambiar nuestros hábitos alimenticios ni si quiera los horarios de nuestro deporte habitual.

No se trata de que por tener una cena de empresa hoy, dejes de almorzar o merendar, sino de aportar en el almuerzo un plato menos calórico como lo puede ser un pescado blanco con verduras al horno y de hacer una merienda, por ejemplo, de frutas con frutos secos, para así llegar a la cena con el apetito normal de una cena común en nuestro día a día.

Organizando así las comidas de nuestro día de cena podremos controlar y decidir que escoger cuando nos sentemos a la mesa con nuestros compañeros de trabajo. Y, si no tienes la opción de elegir, tendrás la conciencia tranquila, ya que el resto del día ha sido compensado.

Otras herramientas de compensación en estas fechas pueden ser, añadir 30 minutos más de ejercicio al habitual, planificar los menús semanales y así poder ajustar la lista de la compra. Aumentar la ingesta de fruta y verdura, evitar picoteos fuera de las cinco comidas diarias… Podemos comer de todo siempre que la salud nos lo permita, no debemos prohibirnos probar cosas de la mesa por miedo a aumentar de peso, ya que el truco para no ganarlo está en la cantidad y no en la variedad.

Evitar las bebidas alcohólicas no es un consejo práctico para estas fechas, así que lo mejor será centrarnos en explicar cómo compensar los excesos alcohólicos.

El alcohol aporta a nuestro cuerpo una caloría conocida como vacía, sin aporte nutricional alguno y también engorda… Beber agua después de beber alcohol, se convierte en una herramienta eficaz para depurar el alcohol presente en la sangre y  eliminar así su principal metabolito neurotóxico, el acetaldehído, responsable de los efectos de la resaca. Un dos por uno, fuera kilos y fuera resaca, así que a equiparnos de garrafas de agua para estas fechas.

Como aporte final, es crucial hacer balance de lo que vamos comiendo y contabilizando las veces que nos saltamos los hábitos saludables que tenemos en nuestro día a día, porque es ésta la única manera de poder aplicar el método de compensación y no subir de peso.

Poniendo estas pautas en práctica sumamos salud y mantenemos la línea, sólo queda ponernos a ello…

 

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